¿Puede una tradición musical mantenerse viva sin cambiar?
El joropo, la cumbia y la bachata parecen responder lo contrario: sobreviven precisamente porque nuevas generaciones las reinterpretan, las llevan a otros escenarios y las presentan ante públicos que quizá nunca las habían escuchado.
El arpa llanera, el acordeón sabanero y la guitarra bachatera cuentan historias distintas, pero comparten un mismo origen: la música popular de América Latina.
Hoy continúan sonando en escenarios locales e internacionales, pero también están llegando a nuevos públicos de la mano de artistas que crecieron escuchando esas tradiciones y decidieron convertirlas en parte de su propio lenguaje musical.
Yenifer Mora: Sembrando joropo en nuevas generaciones
Desde Altagracia de Orituco, en el estado Guárico, Yenifer Mora se ha abierto camino dentro de la música llanera venezolana. Su propuesta parte de una tradición profundamente arraigada en la cultura venezolana, pero busca conectar con públicos contemporáneos sin desprenderse de elementos esenciales del género.
En su corta trayectoria, afirma con orgullo: “Hay que sembrar joropo en los corazones de nuestra gente”. Así lo demuestra en cada interpretación.
Su éxito “Esta vida es pa’ gozarla” es un himno a la alegría llanera. También tiene canciones como “La Tigra del caserío”, que grabó junto a la colombiana Paola Jara, muestra cómo la música llanera puede cruzar fronteras y dialogar con otros públicos de la región, y “No te lo creo”, un tema que refleja su capacidad para combinar tradición y frescura sin perder la esencia del arpa, el cuatro y las maracas.
Para sus seguidores, su música es un refugio que conecta a los venezolanos dentro y fuera del país con sus raíces. Ha sido reconocida por los Premios IPK como una figura clave en la preservación y promoción de la música llanera.
Yeison Landero: cuando una herencia familiar se convierte en futuro
En San Jacinto, Bolívar, la cumbia no es simplemente un género musical. Forma parte de una tradición cultural profundamente arraigada en la región de los Montes de María.
De allí proviene el colombiano Yeison Landero, músico y acordeonista que recibió desde los siete años la influencia directa de su abuelo, el legendario Andrés Landero, una de las figuras fundamentales de la cumbia sabanera
Con su acordeón, ha llevado la cumbia sabanera a escenarios internacionales como The Kennedy Center, en Washington, D.C., y el Hollywood Bowl, en Los Ángeles. También se ha presentado en el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla, donde recibió el Congo de Oro como Artista Revelación en 2023. Su música es una celebración de la herencia africana e indígena de la cumbia.
Landero no limita su trabajo al escenario. A través de la Fundación Landero Vive y del International Cumbia Fest en San Jacinto, participa en iniciativas orientadas a preservar y transmitir el patrimonio musical a nuevas generaciones.
Así, el acordeón que recibió de su abuelo se convierte en un puente entre pasado y presente.
Lauryn Novas: una nueva voz para la bachata
La bachata tiene una relación especial con la identidad dominicana. Sus guitarras, sus historias de amor, de desamor y su particular manera de expresar emociones han conseguido convertirla en uno de los géneros latinoamericanos con mayor proyección internacional.
Dentro de esa tradición aparece Lauryn Novas, cantante dominicana que comenzó su formación musical desde muy joven en la iglesia y en concursos de canto escolares, ha sabido llevar la bachata a nuevos públicos sin perder su esencia.
Su álbum debut incluye temas como “Lo quiero a morir” y “Soy Yo”, una versión en bachata de la canción escrita por Kany García, que le da nombre al disco. Ambas canciones se han posicionado en la radio dominicana y en listas de popularidad.
En su corta trayectoria, ha compartido escenario con grandes artistas como Álvaro Torres, el Grupo Menudo y los Gipsy Kings, demostrando que su voz tiene la fuerza para brillar en cualquier escenario.
Pero uno de los proyectos que mejor representa su conexión entre generaciones es “Amor a medio tiempo”, grabado junto a la voz del fallecido bachatero dominicano Yoskar Sarante para el proyecto Legendarios.
Novas confirma que la bachata sigue encontrando nuevas voces sin desprenderse de su esencia y reafirma el puente entre el legado clásico de la bachata y su futuro.
Tres países, tres ritmos, una misma historia
Yenifer Mora, Yeison Landero y Lauryn Novas pertenecen a contextos diferentes, pero comparten una decisión y un desafío compartido: conseguir que las nuevas generaciones no solamente conozcan estas tradiciones, sino que también encuentren razones para hacerlas parte de su presente.
El joropo, la cumbia y la bachata sobreviven porque siguen cambiando de escenario, de generación y de público. En estas tres voces, la tradición no se queda en el pasado: se canta, se baila y se proyecta hacia el futuro.
Si tuvieras que elegir uno para representar la música latina ante alguien que nunca ha escuchado música de nuestra región, ¿cuál escogerías: joropo, cumbia o bachata? ¿Por qué?
Déjanos tus respuestas en la sección de comentarios y comparte tus experiencias con estos géneros musicales.
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