frutas exóticas de Ecuador

Tres frutas exóticas que revelan la diversidad de Ecuador

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Ubicado en la mitad del mundo, Ecuador se puede recorrer con los ojos, pero también con el paladar.

En un mismo territorio reúne montañas, volcanes, playas y regiones tropicales que forman parte de una extraordinaria diversidad natural. Pero más allá de sus imponentes paisajes, este país suramericano esconde un tesoro frutal capaz de sorprender incluso desde el primer bocado.

Algunas son poco conocidas fuera de la región; otras reciben diferentes nombres según el país donde se consumen. Todas tienen algo en común: permiten acercarse a Ecuador desde una perspectiva diferente.

Hoy te presentamos tres frutas exóticas de Ecuador que no solo deleitan el paladar, sino que forman parte de la identidad culinaria de su gente: babaco, taxo y naranjilla.

 

El babaco: un festín tropical sin semillas

Una de las frutas ecuatorianas más curiosas es el Babaco, un híbrido natural entre el toronche y el chamburo, ambos familia de la papaya o la lechosa. Su forma es alargada y un tanto pentagonal, su piel es lisa y de color verde amarillento, pero al madurar, se adquiere un tono dorado suave.

frutas exóticas de Ecuador

A diferencia de la papaya tradicional, el babaco es completamente libre de semillas y por lo tanto más fácil de comer. Quienes lo han probado, describen su sabor como una combinación tropical entre la fresa, la piña y la papaya con un toque cítrico refrescante. Su pulpa es blanca, jugosa y esponjosa.

Por lo general, en Ecuador esta fruta se consume con todo y cascara. Sin embargo, algunas personas prefieren comer solo la pulpa, ya sea en rodajas o en cuadritos. Además, el babaco suele ser una buena alternativa para jugos, postres y mermeladas. De igual forma, destaca por ser una fruta ligera y digestiva que contiene fibra, potasio y alto contenido de vitaminas A, C y E.

 

El taxo: el aroma irresistible de la sierra

Conocida en otros países como “curuba” o “tumbo”, el taxo es una de las frutas más queridas en la sierra ecuatoriana. Posee una cáscara alargada, cubierta por una fina capa aterciopelada, que cambia de verde a un amarillo anaranjado intenso cuando está en su punto óptimo de maduración.

El taxo

Al partirla, el taxo revela una pulpa de color naranja vibrante, llena de pequeñas semillas negras comestibles, envueltas en un jugo espeso y fragante. Su sabor es una explosión de dulzura con un fondo ácido muy equilibrado, profundamente aromático, que evoca el olor de las flores de la pasión.

Es el rey indiscutible de los jugos andinos. Batido con agua y un poco de azúcar o panela, ofrece una bebida cremosa, reconfortante y llena de energía. También es un ingrediente sublime en helados artesanales y salsas agridulces para acompañar carnes.

Su alto contenido en vitaminas A, B y C lo convierte en un aliado del sistema inmune y una muy buena opción para reducir el estrés.

 

La naranjilla: naranja por fuera, verde por dentro

A pesar de su nombre, la naranjilla es una fruta que no tiene nada que ver con la naranja. De hecho, no se trata de un cítrico, sino de un fruto perteneciente a la familia de las Solanáceas, de donde son el tomate y la berenjena.

La naranjilla

Su tamaño es el de una pelota de tenis con una capa de color naranja brillante. Al cortarla, el interior muestra una pulpa jugosa de color verde esmeralda con pequeñas semillas blancas. Su sabor es intensamente ácido y refrescante, asemejando una mezcla de limón, piña y tomate verde.

En Ecuador es muy común tomar jugo de naranjilla, a veces acompañado con un chorrito de leche, lo que crea una bebida, cremosa y deliciosa que calma la sed.

Asimismo, su acidez natural, convierte a esta fruta en el ingrediente secreto de ceviches, marinadas para carnes y salsas gourmet. Al ser rica en antioxidantes, fibra, minerales y vitaminas A y C, la naranjilla es beneficiosa para la salud en general.

 

Un bocado de biodiversidad

Mucho más que simple frutas, el babaco, el taxo y la naranjilla representan la generosidad de la tierra ecuatoriana y de la sabiduría ancestral de sus agricultores. Si visitas Ecuador y tienes la oportunidad de probar una de estas frutas, hazlo sin prisa. Observa sus colores, percibe su aroma y descubre cómo un sabor puede contar parte de la historia de un país.

 

¿Conocías estás frutas? ¿Cuál de las tres probarías primero?

Déjanos tus respuestas en la sección de comentarios.

Para seguir descubriendo los sabores únicos de nuestra región, te invitamos a leer nuestro post: “México Dulce y Querido: 4 Frutas que Sorprenden el Paladar”

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