Frutas Exóticas de Costa Rica

Tres frutas exóticas para descubrir los sabores de Costa Rica

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Costa Rica es conocida por sus playas, bosques y una biodiversidad que sorprende a cada paso. Pero hay otra forma de descubrir el país: a través de sus sabores. Entre sus mayores riquezas naturales se encuentra una explosión de sabores, colores y aromas que solo el trópico puede ofrecer.

En mercados, ferias y cocinas costarricenses aparecen frutas que para muchos visitantes resultan completamente desconocidas. Algunas forman parte de la tradición alimentaria del país desde hace generaciones; otras llegaron desde tierras lejanas y encontraron en el clima tropical un lugar donde prosperar.

El cas, el pejibaye y la jaca son tres ejemplos de esa diversidad. Cada uno tiene una personalidad distinta: uno refresca, otro se disfruta cocido y el tercero destaca por su tamaño y versatilidad.

 

Cas: la joya de sabor intenso

El cas es uno de los emblemas frutales más auténticos de Costa Rica. Originario de tierras centroamericanas y con un nombre que proviene del vocablo indígena brunca “kas”, este pequeño fruto redondo pertenece a la familia de la guayaba y mide entre 3 y 6 centímetros de diámetro.

Cas

Su cáscara delgada evoluciona del verde intenso al amarillo dorado a medida que madura, revelando una pulpa cremosa que esconde un sabor intensamente ácido y astringente, con un toque sutil de dulzor.

Precisamente esa acidez es una de sus características más reconocibles.

Por lo general, en Costa Rica este fruto se consume como una bebida refrescante, preparada con la pulpa molida, agua, azúcar y un toque de leche. También son comunes los helados, las jaleas y las mermeladas de cas.

Nutricionalmente, esta fruta es considerada una bomba de vitamina C: se estima que contiene aproximadamente 3,7 veces más que una naranja común, además de ser rico en fibra, potasio y antioxidantes fenólicos. Un verdadero elixir tropical disfrazado de simple fruta.

 

Pejibaye: el oro que nace de una palma

Si el cas representa la frescura, el pejibaye, por su parte, encarna la sustancia y tradición. Este fruto que nace de la palma Bactris gasipaes, se conoce como chontaduro en otros países latinoamericanos y ha sido cultivado en la región amazónica durante más de 4000 años. En Costa Rica, es sinónimo de mercado central y domingos en familia.

Pejibaye

Los frutos crecen agrupados en grandes racimos, su piel es delgada y pueden presentar diferentes tonalidades, varía de naranja intenso a rojo o amarillo.Su apariencia es modesta:

Pero lo verdaderamente particular está en su textura y en la manera tradicional de consumirlo.

A diferencia de muchas frutas tropicales, el pejibaye suele cocinarse antes de comerlo. Posee una textura almidonada, harinosa y sorprendentemente saciante. Su sabor es suave y ligeramente dulce. Una vez preparado, se puede consumir solo o acompañado de ingredientes como mayonesa o mantequilla, aunque también puede incorporarse a sopas, purés y otras recetas.

Además, esta fruta es un aliado energético que aporta unas 165 calorías por cada 100 gramos cocidos, es rico en carbohidratos complejos, betacaroteno (vitamina A), vitamina C, potasio, calcio y hierro. Ideal para quienes buscan energía natural y duradera.

 

Jaca: el gigante tropical

La tercera protagonista tiene un aspecto que difícilmente pasa desapercibido.

La jaca, también conocida como yaca o jackfruit, corresponde a la especie Artocarpus heterophyllus. A diferencia del cas y el pejibaye, su origen está en Asia, sin embargo, en Costa Rica ha encontrado un segundo hogar, cultivándose en zonas tropicales húmedas.

Jaca

Se reconoce de inmediato por su tamaño: es considerada la fruta más grande que crece en un árbol y algunos ejemplares superan los 20 kilos y casi un metro de longitud.

Su corteza es verde y rugosa, pero su interior esconde dos personalidades. Cuando está verde, su pulpa pálida y fibrosa se deshilacha con facilidad, convirtiéndose en el sustituto vegetal favorito de la cocina vegana para imitar carnes desmenuzadas. Al madurar, la pulpa se torna anaranjada, dulce y aromática, con un sabor que los expertos describen como una mezcla entre plátano, mango y piña. Las semillas, hervidas o tostadas, tienen un sabor parecido a las castañas.

La jaca es sorprendentemente nutritiva, aporta potasio, vitaminas A y C, y destaca por un aporte proteico superior al de la mayoría de las frutas (entre 1,5 a 2 gramos por cada 100 gramos) y por su capacidad de adaptarse a recetas dulces y saladas. Además, sus flavonoides le confieren propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

 

Una ruta de sabores tropicales

El cas, el pejibaye y la jaca muestran que Costa Rica no solo se recorre por sus paisajes. También se conoce al probar sus alimentos, conversar con quienes los cultivan y descubrir cómo se preparan en cada región.

Estas tres frutas invitan a mirar el trópico desde la mesa: con curiosidad, respeto por las tradiciones locales y ganas de probar algo diferente.

 

¿Ya conocías estas tres frutas? ¿Cuál probarías primero?

Déjanos tus respuestas en los comentarios y comparte este artículo con quienes disfrutan descubrir los sabores de América Latina.

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